Seleccionar página

Ansiedad y pandemia

ATRÁS QUEDAN tiempos nostálgicos, de reuniones sociales, celebraciones en familia, besos y abrazos, tiempos no tan lejanos, en los que nadie hubiese presagiado la inminente pandemia en la que nos hemos sumergido.

Nuestras mentes no estaban preparadas para asumir, aceptar tales cambios, restricciones y medidas que se acabarían imponiendo y terminar inmersos en lo que algunos denominan “nueva normalidad”.

El ser humano, una vez más, como desde tiempos ancestrales, ha tenido que adaptarse al cambio, concepto inherente a nuestra especie. Es por ello que en ese proceso se han evidenciado todo tipo de respuestas emocionales, de las cuales la más relevante y de incidencia entre la población es la ansiedad.

LA ANSIEDAD ES UN SENTIMIENTO DE MIEDO, preocupación, temor irracional y excesivo ante una situación o estímulo que el sujeto percibe como amenaza o peligro. Esto se traduce en síntomas como inquietud o impaciencia, dificultad para concentrarse, tensión muscular, irritabilidad, fatiga, alteraciones del sueño, provocando un deterioro significativo en el área social y laboral, lo que impide un desarrollo normal de sus actividades cotidianas.

Numerosos autores de todos los tiempos han tratado este concepto, desde los clásicos como Platón: “Ningún asunto humano, merece mucha ansiedad”; pasando por William James, pionero de la psicología: “No hay nada tan característico del progreso, desde la bestia hasta el hombre, como la disminución de frecuencia de ocasiones justificadas para sentir miedo”; hasta nuestro coetáneo periodista y escritor Scott Stossel, que afirma en su libro, My age of anxiety: “Ocultar o reprimir la ansiedad produce, de hecho, más ansiedad.

ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS PUBLICADOS RECIENTEMENTE, corroboran el notable incremento de la incidencia y prevalencia del TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada). Así, la revista médica británica The Lancet ha publicado un estudio que revela que trastornos como la ansiedad y depresión han aumentado más de un 25 % en el mundo tras el covid-19.

Igualmente, el estudio de Cinfassalud, elaborado por laboratorios Cinfa y avalado por la SEAS (Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés) confirman que nueve de cada diez españoles han sufrido estrés y ansiedad en el último año y cuatro de cada diez lo hicieron de manera continuada.

Más de un 6 % de nuestra población está afectada por la ansiedad, y sabemos que las mujeres tienen mayor tendencia que los hombres (aproximadamente entre 2 y 3 veces más) a desarrollar dicho trastorno.

Existen factores decisivos implicados en la aparición de la enfermedad como predisposición genética, personas con perfiles o determinados tipos de personalidad, consumo de drogas o alcohol, padecer una enfermedad crónica, situaciones estresantes y períodos de duelo, tras la pérdida de un ser querido y sobrecarga en el ámbito laboral, lo cual provoca temor a no cumplir las expectativas.

CONSTATANDO SU REPERCUSIÓN EN LA ACTUALIDAD, podemos afirmar que se trata de la psicopatología estrella del siglo XXI. Por lo que todas aquellas personas que presenten síntomas o signos claros de ansiedad deberían buscar ayuda: es decir, apoyo profesional, antes de que la situación pueda verse agravada y desencadene otras afecciones severas, no sólo de índole emocional, sino físicas y fisiológicas.

Texto publicado en el Correo Gallego. Puedes verlo aquí.